Afirmaciones de "Arturo"
La aclimatación gratuita a las llamadas escuelas no rompe con el patrón de los antiguos contemplativos.
Es un error creer que toda escuela edificada sobre doctrinas y definiciones (las definiciones exactas en su inmovilidad no ayudan mucho) subsistirá indefinidamente.
Las últimas aportaciones surrealistas y sus voceros eliminan toda posibilidad de romper con esa subordinación cuando absorben con su exclusivismo esponjoso toda nueva manifestación artística.
La escuela surrealista define; existe el equilibrio de una fuerza diferenciadora que, a medida que cristaliza las imágenes oníricas, hace de ellas una "técnica". En cuanto a su periferia pictórica, el contenido latente del pensamiento es bifurcado por la yuxtaposición, lo cual automáticamente lo convierte en un valor de dependencia *.
F. Delanglade, por ejemplo, movido por su espíritu psicoanalítico reivindica la reproducción de los sueños en su estado primitivo. Pero este onirismo puro conduciría a una estupidez mayor aún, ya que su única fuente sería una constante y sistemática evasión que, analizada, caería en una intimidad cerrada, en el enquistamiento de la personalidad; por eso se extiende casi exclusivamente (en su forma pura) al arte pictórico. El residuo es sencillo, se hace parasitario para terapéutica y estudio del psicoanálisis.
Resultado: lo consciente e inconsciente, con mucho de elemento unificador, perjudican la necesidad sin concomitancias de una liberación salvaje y del valor de la imagen por si.
Arturo dice la afirmación de la imagen pura sin ningún determinismo ni justificación.
Si se suprimen las distancias, el Arte será solamente tensión, y la imagen pura, vibración estética.
Esto no modifica la visión de continuidad, inmersión y desplazamiento. Las condiciones que determinan una evolución en cada época son materiales.
Si existiera la muerte no habría ningún principio.
Y toda tendencia a otorgarle un significado vital es decadencia y descomposición.
Si la abstracción es menos transferible emocionalmente de hombre a hombre, no es temática para dar validez a una forma de cobardía e insuficiencia **.
Para verificar toda invención, exploración, que intervenga cierta ilegalidad y autonomía confirmando el proceso.
EL HOMBRE NO HA DE TERMINAR EN LA TIERRA.
EL ARTE ABSTRACTO, englobado como relación de un todo, asegurará la ARMONIA DE LO POLlDIMENSIONAL, SIN NECESIDAD DE ADAPTACIONES PSIQUICAS.
* El valor de la pintura de Dalí (por ejemplo) no está contenido en los objetos y en sus significaciones simbólicas a la vez que hay mucha descripción entorpecedora…
** El temor a perderse, la ignorancia, Impiden a mucha gente expresarse plenamente, lo cual crea una atmósfera de "carne de gallina" al intentar el contacto con el subconsciente.
Revista Arturo, Buenos Aires, 1944.
Manifiesto Madí
Se reconocerá por arte Madí la organización de elementos propios de cada arte en su continuo. En ello está contenida la presencia, la ordenación dinámica móvil, el desarrollo del tema propio, la ludicidad y pluralidad como valores absolutos, quedando por lo tanto abolida toda injerencia de los fenómenos de expresión, representación y significación.
El dibujo Madí es una disposición de puntos y líneas sobre una superficie.
La pintura Madí, color y bidimensionalidad. Marco recortado e irregular, superficie plana y superficie curva o cóncava. Planos articulados, con movimiento lineal, rotativo y de traslación.
La escultura Madí, tridimensioanalidad, no color. Forma total y sólidos con ámbito, con movimiento de articulación, rotación, traslación, etc.
La arquitectura Madí, ambiente y formas móviles, desplazables.
La música Madí, inscripción de sonidos en la sección áurea.
La poesía Madí, proposición inventada, conceptos e imágenes no traducibles por otro medio que no sea el lenguaje. Suceder conceptual puro.
El teatro Madí, escenografía móvil, diálogo inventado.
La novela y cuento Madí, personajes y acción sin lugar ni tiempo localizados o en lugar y tiempo totalmente inventados.
La danza Madí, cuerpo y movimientos circunscriptos a un ambiente medido, sin música.
En los países que alcanzaron la etapa culminante de su desarrollo industrial, el viejo estado de cosas del realismo burgués desaparecido casi totalmente, en ellos el naturalismo se bate en retirada y se defiende muy débilmente.
Es entonces, cuando la abstracción, esencialmente expresiva, romántica, ocupa su lugar. En este orden están involucradas las escuelas de arte figurativo desde el cubismo hasta el surrealismo. Tales escuelas han respondido a necesidades ideológicas de la época y sus realizaciones son aportes inestimables a la solución de los problemas planteados a la cultura de nuestros días. No obstante ello, su tiempo histórico debe darse por pasado. Por otro lado su insistencia en el tema "exterior" a sus cualidades propias es un retroceso al servicio del naturalismo contra el verdadero espíritu constructivo que se extiende por todos los países y culturas, como es el caso del expresionismo, surrealismo, constructivismo, etc.
Con lo concreto –que, en realidad, es un gajo más joven de ese espíritu abstraccionista– se inicia el gran período del Arte No Figurativo, donde el artista, sirviéndose del elemento y su respectivo continuo, crea la obra en toda su pureza, sin hibridaciones y objetos extraídos a su esencia. Pero en "lo concreto" hubo falta de universalidad y consecuencia de organización. Se cayó en hondas e insalvables contradicciones. Se conservaron los grandes vacíos y tabúes del arte antiguo, como ser en la pintura, escultura, poesía, etc., respectivamente la superposición, marco rectangular, atematismo plástico; lo estático, la interferencia entre volumen y ámbito; proposiciones e imágenes gnoseológicas y traducibles gráficamente. La consecuencia de ello fue que el arte concreto no pudo oponerse seriamente, por intermedio de una teoría orgánica y práctica disciplinaria, a los movimientos instruccionistas, que, como el surrealismo, han ganado para sí todo el universo. De ahí el triunfo a pesar de todas las condiciones en contrario, de los impulsos instintivos contra la reflexión, de la intuición contra la conciencia; de la revelación del subconsciente contra el análisis frío, el estudio y la detención rigurosa del creador ante las leyes del objeto a construir; del simbolismo, de lo hermético, de la magia contra la realidad; de la metafísica contra la experiencia.
En cuanto a la teoría y conocimiento del arte, campea en ellos la descripción subjetiva, idealista, reaccionaria.
Resumiendo, el arte antes de Madí:
Un historicismo escolástico, idealista.
Una concepción irracional.
Una técnica académica.
Una composición unilateral, estática, falsa.
Una obra carente de verdadera esencialidad.
Una conciencia paralizada por sus contradicciones sin solución; impermeabilizada a la renovación permanente de la técnica y del estilo.
Contra todo ello se alza Madí, confirmando el deseo fijo, absorbente del hombre de inventar y construir objetos dentro de los valores absolutos de lo eterno, junto a la humanidad en su lucha por la construcción de una nueva sociedad sin clases, que libere la energía y domine el espacio y el tiempo en todos sus sentidos y la materia hasta sus últimas consecuencias. Sin descripciones fundamentales referentes a la totalidad de la organización no es posible construir el objeto ni hacerlo penetrar en el orden constante de la creación. Es así como el concepto invención queda definido en el campo de la técnica y el de creación como una esencia definida totalmente.
Para el madismo, la invención es un "método" interno, superable, y la creación una totalidad incambiable. Madí, por lo tanto, INVENTA Y CREA.
Buenos Aires, 1946.
Arco tríado
El marco irregular, la pintura articulada, la escultura con movimiento articulado, lineal, desplazable y universal son invenciones absolutas de madí.
El espacio físico puede ser enteramente distinto de la representación que de él tenemos mediante nuestra experiencia visual y muscular directa.
Nosotros decimos:
El espacio es dimensionable en profundidad.
Ninguna de las escuelas premádicas se ha detenido ante el siguiente axioma, que encierra este arco tríado:
-distancia-velocidad-movimiento-
La profundidad espacial es medible. El misterio no existe.
Hasta hoy la pared, el muro, intermediario de la pintura.
¡Color y anécdota en planos cinéticos, aéreos!
¡Esculturas de control remoto!
¡Imágenes poéticas inventadas que rebasen toda configuración!
Contra el estatismo del arte concreto.
Contra la literatura discursiva.
Buenos Aires, 1948.
Madigrafías (selección)
Se me dice que una madigrafía es una desorbitada exteriorización de un pensamiento inútil, que no acciona. A veces, que no tiene sentido. Estoy por creer que esa realidad me está inventando. Es tan micromóvil que deja de ser un choque o una catástrofe sobre una superficie. Es una limpia red que apresa y profundiza; es una señal que se desconecta del campo gravídico y dice.
Dejo todo en prenda, indicativamente, ¿y qué me queda después de tanta parada teórica? Un paquete de intestinos en el cerebro.
Todo lo que ha llegado a su meta es la mostración de un silencio que sobrevive.
Hay un acaecer irreflexivo en la trayectoria del movimiento: la intermitencia. Al no ser un todo abarcable, sino en conexión con la materia, permite -lo sabemos- ser inferida y corregida.
Afirmo que hay formaciones de ámbito palpables, que es medible la atracción entre espacio y espacio y, sobre todo, que visto en perpendicular hay vibraciones que polarizan la supuesta discontinuidad de la materia.
Yo escribo y celebro en poesía y madigrafía lo que viví de obsequio.
Una indagación profunda sobre el porvenir astromental nos dirá de cambios tan trascendentales que sólo permanecerá en "conciencia" lo humano. Esto y un pequeño residuo de memoria, serán testimonio de un estadio de existencia terráquea. Lo demás será así.
Lo que demarca el concepto de una continuación locomotiva sin fin, es el intento físico de derivar la imaginación a un diagrama mental.
Frente a la actual situación de la grafía o la imagen, su dicción total, sentimental o cogitacional, cabe preguntarnos si la propensión tenaz del ser hacia la aventura absoluta no alterará inclusive la composición de los elementos.
Experimentalmente, para corroborar el oleaje del mar, prescindimos del signo y nos basta su imagen. Pero es el vaivén del elemento clasificado separadamente, que nos salpica con un absurdo sin defensa.
El signo, privado ya del elemento de transmisión (lenguaje); el re-conocimiento del objeto, el objeto inmanente y su mención sin lugar ni tiempo, se movilizan por sí solos para desbaratar su veracidad.
Lo indefinible consiste en hacer invisible la definición.
La poesía: mi manager.
Lo indefinible consiste en hacer visible la definición.
De golpe descubrimos que entre observación y coordinación casi no funciona la pausa. Otra vez anatomía de la velocidad queda al desnudo.
La predicción tiene el carácter que solo enaltece al tiempo. Hoy, cualquier profecía es convergencia entre numerosos equipos de estudiosos.
Después de todo, no hay más leyes de probabilidades que nuestra predisposición.
Piensa que la interrupción –su origen– es deseo de expresión, imaginación.
Si la objetividad puede ser quebrantada por un rayo de sol, cuánto más puede serlo, por el también luminoso aplomo de una idea que no está aún acribillada.
Yo tomo la cualidad del temor al vacío, y provoco talento, o su parecido, con todos sus inconvenientes. Para multiplicar órbita, propiciamos convivencia, comunicación; para restar acción, exaltamos lo ya realizado.
Pasar furiosamente desapercibido entre los escritores es otra señal de que las madigrafías no son pura literatura.
En una línea, una línea.
Lo que querría ser: caminar sobre el filo del siglo, y seguir siendo una empresa constructora del futuro.
Soy un pseudónimo. A veces me hago rogar para segur siéndolo. Es como durar entre el metabolismo de la experiencia y las fases de la personalidad ¡Qué cargo de inocencia forzada entre el cielo y la tierra!
El pronóstico sin azar revela la maraña de la duda, el presentimiento tendría un solo planeador, un solo panorama.
Arribar a una solución, en que el reencuentro con otra signifique un sostenido epílogo de tensiones, y que nunca nos interese delatar su generoso escondite.
La economía de la síntesis amenaza caer en una trance madigráfico. Economizar síntesis, ¿no es un repudio a maravillarse en gran escala?
No me someto a la tradición. No hago nada por lograr una variante aunque sea brutal, de desarraigado. Dejo todo en prenda, indicativamente, ¿y qué me queda después de tanta parada teórica? Un paquete de intestinos en el cerebro.
Me toman en mis libros, hablan y piensan en mí. Hago esa semilla. Pero tú y yo sabemos cuanta vida es expirable, sin caer de rodillas, sin hocicar el alimento del sueño.
La poesía no es una "facultad". No discutamos de la poesía más que lo explicable por sus medios. Ellos son todo campo de gestación, importancia nonata que vive a toda costa.
Buenos Aires, selección de madigrafías de la revista Arte Madí Universal, diversos números a partir del Nº 0, año 1947.
Manifiesto Preasistemático
Si el pintor, el escultor, el poeta, el arquitecto madí están a salvo, es porque no pretenden falsificar la posteridad. Construyen un arte de hoy. No les preocupa la posesión durable de una verdad ni los datos que la reflexión hace inoperantes, si los valores comunicables y de conmoción no tienen apoyatura en círculos socialmente trascendentes.
Nuestro siglo, el de las dos X, ya no participa de la tradición grecolatina-egipcia. Es, indudablemente, un universalismo, En la actualidad, la obra madí es la más emocionada franquicia que alerta todos los atributos del espíritu.
De nada sirve forjar un nuevo sistema de significaciones. Esa empresa no nos corresponde, aunque en ella campea una especie de impunidad de la que suelen aprovecharse los improvisadores. De ahí el consentimiento que damos al artista no figurativo, que no sobrepasa al hombre, sino que lo prueba. Y lo prueba al dotar la realidad cotidiana de una respuesta. Dar respuestas es adelantar, sufrir su desarrollo, comprobar la fidelidad de la tensión estética. Es por eso que esa vinculación de artistas, como en nuestro caso, no puede cifrar su comunidad en una palabra, ni en una meta remota. Lo que fusiona al grupo son las realizaciones palpables, que se identifican por su estilo y el basamento social donde se desenvuelven sus integrantes.
Madí hará su parte en la necesaria selección de las innovaciones que determinará la sedimentación del proceso sociológico. Por consiguiente, es un dislate pensar que el artista madí emplea un idioma desconocido, deshumanizador, aparentemente ininteligible para el público o para una crítica precaria que lo cualifica como una distracción de la cerebración o una irremisibilidad decorativa, cuando nuestro objetivo es el de interferir en lo desconocido, una consecuencia, la más constructiva quizá de nuestra época.
Mientras tanto, no puede haber tentativa de quebrar en estilo que fluye sin cortapisas del acto creador. Y si algún intento en sus comienzos pudo ser perjudicial para la tranquilidad pública, fértil en apremios y denso en interrogación apasionada, se impone más tarde una mesura, un rigor, una cohesión, una purga de silencio, hasta que la obra de arte se haga indiscutible, como un árbol.
Está cambiando la concepción visiva y la estructura de la mundanidad, y sobre todo cambia el tránsito que va de la conciencia al hecho, de la imaginación a la presencia.
Su utilidad, su condición energética de transformación hacen que la pintura, la vivienda, la poesía, todas las artes, se liberen definitivamente. Un próximo manifiesto asistemático madí * abarcará entre otras cosas, las relaciones del objeto inventado, su integración en otra arquitectura y las teorías que, apoyadas en un vigoroso impulso colectivo, a veces beligerante, pugnan por adelantar una nueva forma de cultura.
Las ramificaciones e influencia de madí, ya escapan, previsiblemente, a la innecesaria estadística de su núcleo central en Buenos Aires. Comprobamos, con júbilo, coincidencia de estilo en artistas americanos y europeos.
Nuestro propósito es que madí, llegado a adulto **, tenga el poder suficiente de disolver la política en arte. Por eso y por un margen razonable de provisionalidad, que roza a todo movimiento de vanguardia, es que sus alcances son en gran parte de orden mediato, en un postergado torneo con el tiempo ***. Pero siendo madí un mundo obstinadamente abierto a todos y que ha nutrido no pocas inteligencias, es casi seguro que, por una vez siquiera, hemos hecho que el futuro sirva para algo, pero anticipadamente.
* Creemos que los manifiestos pueden anularse secretamente unos a otros, En este caso lo de "asistemático" viene a confirmar la poca eficacia de las declaraciones por sistema y por temporada. Desde el manifiesto madí de 1946 no ha habido otros. Se impone, pues, una revisión y nuevas y más dilatadas perspectivas.
** Con esta exposición internacional que se realiza en la Galería Bonino, madí cumple dos lustros de existencia. La primera exposición se realizó en 1946, en el Instituto Francés de Estudios Superiores, Galería Van Riel. Con anterioridad, en el año 1945, se realiza la primera muestra del grupo, pero en ese entonces con el nombre de Arte Concreto-Invención.
*** Son permutaciones predecibles, por cuanto la lógica y la ciencia harán extricable determinado alcance excesivo de expresión, transformador de nuestra realidad.
Buenos Aires, 1956.
Manifiesto de la arquitectura del agua en la escultura
La historia privada del volumen "corporización o relación espacial" quedó hasta hoy circunscripta, en cuanto objeto escultórico, a un proceso de conjugación en el cual la materia imponía sus leyes propias. Si bien es cierto que la equivalencia materia-energía liberó en muchos sentidos esa dependencia, aún subsisten pronunciados anacronismos de realización al servicio de una imaginación precaria para afrontar los nuevos problemas planteados en la escultura de esta segunda mitad del siglo XX.
Indudablemente, la introducción del movimiento en los objetos transformables y cinéticos dio un gran empuje a este proceso de transformación que, a partir de las escuelas del Constructivismo y el Bauhaus, se acentúa en la búsqueda de nuevas experiencias, dando libre curso a todas las tentativas. Precisamente con Madí se concretaron y ampliaron esas perspectivas.
Pero aún faltaba algo. Era necesario dirigirse a la fuente misma de la energía, hacer intervenir en esta experiencia a un elemento que literalmente se "escapa de las manos", a pesar de lo cual ostenta una flagrante superioridad, tanto desde el punto de vista biológico, como en su calidad de componente físico del planeta en el cual vivimos… Quiero decir, concretamente, el agua.
Sin embargo, la historia pública del agua rebasa toda definición. Como componente elemental y fuente de energía en ríos, océanos y napas profundas del globo, el agua no admite ninguna comparación. El elemento líquido, por el papel que juega en la fuerza motriz y en la electrificación de la Tierra, tiene una importancia preponderante. A pesar de ello el agua no había sido utilizada hasta el presente como material de posible emisión estética.
Se trataba, por consiguiente, de reivindicar esta primacía, integrar y corregir lo que llamaré "la arquitectura del agua". Para ello fue necesario cercarla en una escultura transparente y utilizar su tendencia a la dispersión, debido a su fluidez, dotándola de un poder de circulación mediante el desplazamiento del aire en todas las direcciones controlables. Este ha sido, en principio, el punto de partida.
Progresivamente habrá que ahondar en las posibilidades y el comportamiento que ofrece la medida cúbica, el volumen líquido. Habrá que permutar su conducta poética y su exacta naturaleza interior, cambiante y móvil. Su pulsación con cada cambio de posición y sus aproximaciones de nivel y refracción. Habrá que emplazar sus límites precisos de manera que su órbita espaciotemporal funcione dentro de un orden compositivo, no sólo para disolver la antinomia contenido y continente, sino para superarla. Será necesario comprender, sobre todo, que las artes actuales (y no sólo las visuales) están en constante evolución, y que todo estilo es, en última instancia, cristalizar formas valiosas y útiles.
Al impulso dado por este lenguaje vital, mediante las corrientes del arte de cada época, se agregan las implicaciones sociológicas con una arquitectura y un urbanismo que podrán ser desarrollados en el espacio y en todas sus dimensiones. (Declinación de la propiedad, exploración cósmica, abolición de las distancias, etc.). Por otra parte, esta nueva concepción puede ser considerada como una respuesta serena a tanto arte nutrido del asombro gratuito, de la angustia con retorno y de la falsa y sistemática provocación del azar.
De tanto temerlas, hemos perdido el gusto por las profecías. No es necesario, ni interesa, predecir cuál será el aporte de anticipación de la escultura hidráulica. Mis dudas encuentran, sin embargo, un atenuante, puesto que a pesar de tantos equívocos, el mecanismo de la imaginación flota sobre aguas claras y densas.
París, 1959.
Manifiesto La Ciudad Hidroespacial
De acuerdo a sus impulsos y reacciones vitales, la humanidad se ha movido en despareja proporción respecto a su propio hábitat. La arquitectura engloba necesidades elementales muy disímiles y no es aconsejable permanecer oprimidos por la magnitud de su carga inerte.
Hasta ahora sólo utilizamos una mínima proporción de nuestras facultades mentales, adaptadas a módulos que de alguna manera derivan de la arquitectura llamada moderna o "funcional". Es decir, el departamento o celdilla para habitar, que una sociedad nos impone con su economía compulsiva. Sin contar con la decidida repulsa de los arquitectos e ingenieros que no admiten que toda la nomenclatura en la construcción de edificios pueda, algún día, ser suplantada por otro lenguaje arquitectónico, marcadamente revolucionario, y que ello haga tambalear convicciones rígidas e ideas lógicas de la enseñanza académica, que ya tienden a derrumbarse.
Pero las estructuras sociales y los mecanismos de comportamiento –ruptura, contestación– son síntomas de un cambio hacia la desaparición del rol omnipotente del estado y su reemplazo por una administración eficiente.
En la revista "Arturo", 1944, expresaba: "El hombre no ha de terminar en la Tierra" y en el Manifiesto Madí de 1946 se afirmó que la arquitectura debería ser: "ambiente y formas desplazables en el espacio" y si bien estos conceptos estuvieron originados por una visión intuitiva, están marcados por una racionalidad inminente e implacable.
Mis diferentes etapas en las artes visuales nunca cambiaron de orientación y la propuesta de La Ciudad Hidroespacial es un continuo sin tregua. Aunque asumo mis propias contradicciones al crear hidroesculturas, relieves "hidrolumínicos" e hidrocinéticos para una arquitectura que estoy atacando desde sus bases. La premisa es liberar al ser humano de toda atadura, de todas las ataduras. Esta transformación adelantada por la ciencia y la tecnología, nos hace pensar que no es una audacia infiltrarse e investigar lo absoluto, a través de lo posible, a partir de una deliberada interacción imaginativa y en cadena. Una imaginación transindividual y sin metas prefijadas de antemano. De ahí que el primer proyecto o enunciado de una ciudad suspendida en el espacio, publicados en "Arturo" y el Manifiesto "Madí", no fueron hipótesis o teorías de apoyo, sino más bien originados por una visión de un continuo y otra dimensión.
La aventura de la humanidad no se detiene ante lo imprevisible. Al contrario, vamos dirigidos hacia lo desconocido e inédito, y cuando un cambio se convierte en una necesidad, se acelera esta disposición.
Estar arraigados en la Tierra, o para ser exactos, en el planeta agua, aunque su atmósfera, su alimento y sus aguas estén contaminaos, asistir indefensos ante la persistente depredación geográfica y geológica, contemplar cómo el equilibrio ecológico es destruido lentamente, verificar el aumento constante de la población, son otros tantos incentivos para los cambios rotundos que anunciamos ya, como necesidad biológica.
Proponemos concretamente la construcción del hábitat humano, ocupando realmente el espacio a mil o mil quinientos metros de altura, en ciudades concebidas ah-hoc, con un previo sentimiento de coexistir y otro diferenciado "modus vivendi".
La arquitectura ha dependido del suelo y las leyes gravídicas. Dichas leyes pueden ser utilizadas científicamente para que la vivienda hidroespacial pueda ser una realidad, es decir viable desde el punto de vista tecnológico. Intentar la construcción de algunas viviendas, como un ensayo previo para llegar paulatinamente a la "Ciudad Hidroespacial" propiamente dicha. La opinión de algunos astrofísicos e ingenieros espaciales coinciden en que tomando agua de las nubes y descomponiéndola por electrólisis, es posible utilizar el oxígeno para respirar y el hidrógeno introducido en una máquina de fisión nuclear proporcionaría energía más que suficiente. Energía capaz de mantener suspendido el hábitat incluido su desplazamiento, mientras otras opiniones se refieren a la posibilidad de cristalización del agua y derivarla hacia una polimerización que la cualifique energéticamente. Así pues, no se trata de vencer las leyes gravídicas sino crear la energía de sustentación. Por ello me dirijo a todos los científicos de la NASA para recabar sus opiniones.
El costo desde luego, es muy alto, pero con sólo detener la producción bélica del mundo por veinticuatro horas e invertir dichas sumas en este proyecto, su realización es posible. La arquitectura hidroespacial está condicionada para estar suspendida en el espacio indefinidamente.
La vivienda nómade hidroespacial deteriora el curso de la economía actual en base a la valoración del terreno y abre interrogantes sociológicos imprevisibles. Apunta asimismo a una apertura del arte, pues nuestra civilización entra en la etapa postindustrial. Se propone pues, un arte de todos y no un arte para todos. Al superar todo intermediarismo, el arte se integra tácitamente al hábitat, se disuelve en él y en la vida, es su presentación, su "modus vivendi".
Los lugares creados con sentido de síntesis y vida comunitaria son su extensión. ¿Para qué, entonces, la pintura, la escultura, en definitiva el "objeto", si todo ello ya está contenido en la vivienda ocupando el espacio, el recorrido interno de ese espacio, el volumen, el color, el movimiento?
Más de 4.000 millones de habitantes de la Tierra y este shock de futuro lo viven apenas 30.000 personas. No hay civilización por generación espontánea. Los Mayas, los Incas, la cultura China y de todo el Oriente, el arte gótico, el greco-latino del Mediterráneo, el Renacimiento, han tenido sus ciclos culturales y su parábola se ha cumplido. Nuestra civilización es la mejor porque la estamos viviendo, pero imaginemos por un instante el crash mundial si dejaran de fabricar automóviles; shock de un posible futuro inmediato.
El arte como "Canto de la Historia", "Moneda de lo Absoluto", "Aprehensión directa de la realidad", "superestructura ideológica" o "trascendencia individual" son definiciones que serán rebasadas por los resplandores visionarios de un nuevo pensar y sentir, de una eclosión cultural irreversible, con acceso al infinito, y no solamente terráqueo.
Debemos reemplazar a las habitaciones que se han convertido en ritual arquitectónico y periférico: Living, comedor, dormitorio, baño, cocina, muebles, por serenas o intensas pero en todo diferenciadas, propuestas de lugares para vivir.
Si, dentro de un espacio, pero ocupando el espacio-tiempo con todos sus atributos. Y no como una alteración de la aventura humana sino como una explicable necesidad que emite nuestra condición humana.
Probablemente aparecerán otros condicionamientos pero en la ciudad hidroespacial nos proponemos destruir la angustia y las enfermedades, revalorizar el amor, los recreos de la inteligencia, el humor, el esparcimiento lúdico, los deportes, los júbilos indefinidos, las posibilidades mentales hasta ahora no exploradas, la abolición de los límites geográficos y del pensamiento. ¿Idealismo utópico? En absoluto. Los que no creen en su factibilidad es porque siguen aferrados a la caverna, a las guerras y diluvios. Por lo tanto disolver el arte en la vivienda y en la vida misma es preanunciar síntesis e integración.
Los centros de poder y de decisión económica y política, lo más que pueden hacer es retardar ociosamente esta tendencia que transforma al hombre, a partir del momento en que su cuerpo y su mente se ocuparán de proyectos universales y será así más universo. Contará con nuevos lenguajes no solamente para comunicar un mensaje, sino la forma completa de un espíritu. Un lenguaje enriquecido por puras tensiones y nuevas presencias empapadas de poesía. Desde luego ser habitante hidroespacial tendrá al comienzo sus desventajas, hasta llegar al ejercicio continuo para desarrollar todas las posibilidades, condición humana, y no como un trabajo obligado. Finalmente la vida cotidiana no estará solamente centrada en la supuesta conquista del espacio, sino en la conquista de su tiempo, su activación, su levadura. El ser humano en definitiva no quiere morirse.
En la célula hidroespacial el hidrociudadano en su pluralidad inventa no solamente su arquitectura, nombra y elige sitios y lugares para vivir, que podrán o no acoplarse a miles de viviendas, plataformas y accesos suspendidos en el espacio.
Hidroespacializar, aterrizar, amerizar, alunizar, venusizar, tender posteriormente conexiones galácticas e interplanetarias atravesando los años luz, serán alternativas multiopcionales. Habrá lugares para tener ganas, para no merecer los trabajos del día y la noche, para alargar la vida y corregir la improvisación, para olvidar el olvido, para disolver el estupor del por qué y para qué y tantos otros lugares como nuestra inagotable imaginación amplifique y conciba.
Buenos Aires, 1971.
Mensaje para el año 2082
A los habitantes de la ciudad de La Plata en su segundo centenario, a los habitantes y artistas creadores de la Argentina, a los seres humanos del Universo, a los habitantes de la Ciudad Hidroespacial del año 2082:
Cien años han pasado desde que, estremecido y vanamente envalentonado, me dispuse a escribir esta carta abierta. Refractario a dar mensajes, he preferido el simple testimonio de algunos pensamientos, señalar mis propios límites y esbozar un fugaz pasaje de mi trayectoria en esta materia viva y desafiante del Cosmos.
Hoy, en esta luminosa e irrepetible mañana de 1982, creo firmemente que el artista es el desvelado barómetro de la polución moral de nuestra cultura. Un barómetro, desvelado y urgido que debe señalar la gravedad de la crisis y pronosticar, imperativamente, el temple de los nuevos tiempos, la gravedad o ligereza de los grandes cambios por venir.
La crisis energética, la brusca fractura de los valores y las verdades entendidas, los desequilibrios ecológicos que amenazan al planeta, los paraísos tecnológicos y también los infiernos desencadenados por la era posindustrial exigen de nosotros nuevas y audaces concepciones; y desde este punto de vista pienso que quizás otro status de la ciencia, sus renovadas conexiones ideológicas y metodológicas, ponen el acento más en la biología que en las puras formas de la ficción.
Otros sistema de comunicación y otro lenguaje estético, de proyecciones imprevisibles, están a nuestro alcance o pueden ser intuidos en estos incitantes umbrales del siglo XXI; y si es cierto que podemos conceptualizar un determinado número de apariencias o cambiar informaciones marginales, la informática y sus incalculables derivaciones no es sólo una invasión de imágenes y significados: es el resultado de elementos y sabidurías que estaban antes que nosotros, como la tecnología refinada del cazador Cro-Magnon estaba presente en la piedra poliédrica del viejo Neanderthal que lo precedió en el arcano de las antiguas edades.
Hoy, con más firmeza de convicción que nunca, estoy persuadido de la necesidad de un arte de integración cotidiana con la vida.
Ciudadano argentino, hidroespacial, me he zambullido en la invención y creación totalizadora. Emerger de aguas transparentes, ser impulsado hacia lo inédito, cristalizar ciertos vaticinios, ésa ha sido y es mi actitud más allá de toda metáfora.
Todas las disciplinas tradicionales –pintura, escultura, dibujo, grabado, música, arquitectura, danza, literatura, poesía, teatro, cine, televisión, propuestas conceptuales– son meros soportes que pueden servir a un sub-arte o a un supuesto trans-arte que un determinado lenguaje puede vincular con un discurso predicativo, con una manifestación directa o con los meros juegos mentales de la polisemia.
Pienso, por el contrario, que el arte debe ser el catalizador y el acelerador de nuestra humana capacidad de sentir, pensar y actuar, porque el acto pulsional entre lo cotidiano, el arte y la vida no tiene en verdad intermedios. Es un fluir constante.
Uno puede elegir su área de influencia en el espacio-tiempo, pero la secuencia y el suceder van estrechamente ligados.
Por lo tanto el arte no es una categoría que pueda dar respuestas a través de un determinado sistema filosófico. No es una palanca para la aprehensión del conocimiento, aunque puede servirse de ella. Es, más bien, la culminación totalizadota e integradora de la percepción humana, de ciclos y reciclos culturales que se cristalizan en la participación colectiva con presencias y obras como acto triunfalista que intenta hacer retroceder a la muerte. Su permanente emisión energética y vitalista tiende, en este sentido, a liberar al ser humano de todas sus ataduras psicológicas y sociológicas, de todos sus terrores y prejuicios, de toda su ominosa adhesión al dolor y la derrota.
¿Acaso son menores los enigmas por descifrar en este bienaventurado año 2082?
Cuando reflexiono sobre ello me quedo anonadado y me recorre un no disimulado escalofrío, aunque simultáneamente me envuelve el júbilo de permanecer como una gota de agua en la caudalosa corriente de la memoria colectiva. No puedo arrinconarme en el silencio y el estupor, y aunque adscriba un sentido a la instantaneidad, siempre estarán los visionarios que se quedan. Los predictivos.
El agua, la luz, el movimiento, ¿existen tal cual? ¿Cómo ser anticipatorio respecto del tercer milenio si aún no dejamos el segundo? No obstante ya en el lejano 1944, en la vieja ciudad horizontal de mi juventud, yo decía con cierta infatuación cósmica: "El hombre no ha de terminar en la Tierra", y en el "Manifiesto de Arte Madí", en 1946, anticipaba mi propuesta más ambiciosa: la Ciudad Hidroespacial.
¿Las generaciones de artistas del año 2082 habrán disuelto el arte en la vida mismo? ¿Estarán ocupando el espacio con ciudades hidroespaciales, nómades, interplanetarias? ¿El arte ya es pura tensión sensible? ¿Qué elementos de juicio tecnológico, científico o exobiológico son necesarios para desentrañar telesensorialmente el cuerpo, la mente y el alma?
A medida que intento a borbotones una relectura de la Naturaleza y de la Humanidad me persuado de mi azoramiento, de una desmesurada, no descriptible sensación de derivar hacia el infinito, cuando mi pensamiento viaja al hipotético año 20.000.
Allí no cabe más aceleración. Es un cero ingrávido. Pero estoy convencido de que en el año 2082 el sol y el agua estarán aquí, y el Arte será una elevada celebración de rotundos absolutos. Es como ser catapultado hacia el mecanismo de la imaginación con todas las compuertas abiertas al milagro permutable: los sueños, las pasiones, el amor, el sexo, la aventura hacia lo desconocido, la libertad ejercida en su plenitud misma. Y nuevamente me asedia este planetoide Tierra, nuestra cuna: ¿será el paraíso ganado, abandonado, superado o una deliberada conexión con el Universo infinito? Desde esta mañana anclada en el tiempo y la esperanza me pregunto: ¿qué sistema político, que leyes gravídicas, qué rotación planetaria han sido corregidos? ¿Y las constelaciones y miríadas de estrellas siguen su curso previsto en insondables cielos incorruptibles? ¿Qué primicias, qué teorías, cuántos años-luz hemos ganado en conocimiento y en ese instintivo querer saber más? Y como un desvelado indagador de absolutos vuelvo a preguntarme: Si nos sentimos vulnerables, ¿debemos por ello profetizar menos?
En este amanecer del año 2082, con otro modus vivendi, ¿qué riesgos, qué abecedario, qué ideas, qué lenguaje, qué azar, qué creencias, qué utopías pueden mitigar este clamor, estas inquisidoras interrogaciones?
Estoy junto a este Monumento "Faro de la Cultura", en esta benemérita ciudad de La Plata, ofreciendo como un neoprimitivo pertinaz, en el hueco de mis manos, el agua cristalina y esperanzada para mitigar la sed de conocimiento y de arte. ¿Acaso –me pregunto– es una pura hipótesis creer en la omnipotencia de una civilización de seres inteligentes, con la presunción de poder habitar, respirar, beber, comer, hacer el amor y procrear, con indefinido placer, al género humano?
A los artistas creadores de todas las disciplinas y otras mitologías a inventar:
No hay mensaje, no hay código, no hay leyes inamovibles.
Mi idea es turbadora. Transferir a los artistas de este año 2082 para que dejen su mensaje para el año 2182.
Diferencias que nos parecen irreductibles serán superadas por otras voliciones y sus ondas expansivas se extenderán a otras sociedades organizadas para una mejor distribución de los bienes. No se trata de anestesiar a la historia por una futura de agotadora imprevisión y en perpetuo movimiento. Intuyo para entonces la victoria de un arte que se reivindica como anterior al recuerdo, una memoria con reverberaciones a perpetuidad, un arte de la vida, la libertad, la imaginación y la invención, un arte sin límites ni fronteras, un arte del hombre.
Tiempo de hidroespacio
protectores de los acontecimientos y las realidades
impregnadas de poesía,
¡salud!
Amigas, amigos
mi saludo y afecto están con ustedes,
prófugo de una gota de luz y de agua
para reaparecer en las aguas primordiales
de la existencia.
Colofón:
A mi mujer Diyi, mi compañera, mi salvavidas.
A mis hijas, a mis nietos, a los nietos de mis nietos.
con todo mi amor.
La Plata, 1982. Texto enterrado con motivo de la inauguración del Faro de la Cultura, La Plata, 1982.
La obra abierta y los nuevos mitos del arte
Durante su reciente pasaje por Buenos Aires volví a tomar contacto con Umberto Eco, en una librería céntrica de esta capital. Recordamos, con más alegría que nostalgia, el tiempo pasado, su primera visita y la exposición de sus ideas siempre ricas en el Instituto Di Tella, veinticuatro años atrás, cuando el no soñaba todavía con los exitosos laberintos de "El nombre de la rosa", y el novísimo universo de las tecnologías de punta se aprestaba a dar el gran salto innovador de los años '70 y '80.
Mis reflexiones durante ese fructífero reencuentro intelectual, se dirigieron al semiólogo, al filósofo y al crítico que marca un tempo de influencia certera y bien digerida en el campo del pensamiento contemporáneo. Por esa causa, mi primera inquisición se refirió necesariamente a la viabilidad de su clásico concepto de obra abierta, en un contexto en que el artista tomó conocimiento de sus postulados, pero parece inseguro y vacilante frente a los desafíos de la libertad, la imaginación y los mitos del arte del siglo XXI.
Eco me contesta que tenemos que admitir que la obra abierta, en condiciones sociológicas favorables, es una contribución positiva a la educación estética del público, y que debemos sacudir la mera inercia estilística de la dupla presentación-contemplación, para lo cual resulta invalorable el auxilio de una sensibilidad perceptiva de múltiples miras y lecturas, como único recaudo para una genuina apertura polivalente de la obra de arte.
Indago, evaluando la rutina de antiguas polémicas, si esta afirmación es respaldada por una contribución análoga de la lógica, pensando en la visión aportada en este campo por adalides de la racionalidad como Mario Bunge, y de las ciencias en su conjunto.
Eco sonríe sin evadir el tema y me dice que no hay nada menos científico que ignorar la presencia de fenómenos todavía no exactamente definidos. Le puntualizo, entonces, que mis dudas se refieren sobre todo a las respuestas que puede aportar el pensamiento de la semiótica frente a las cuestiones de límites éticos, suscitados hoy por la ingeniería genética, la robótica, la artificialidad, la realidad virtual, la hierficción, etc., y en otro plano, por la presencia siempre inconclusa de la creación y lo inédito, el inacabable y fértil campo del conocimiento, las poéticas indefinidamente ampliables, generadores de caminos abiertos por las supercomputadoras, la combinatoria láser-holografía, etc.
Memoramos con Eco atisbos planteados en mi propuesta de un hábitat hidroespacial, y al derivar hacia el territorio complementario de los sonidos "nunca oídos" generados por máquinas electroacústicas, pienso sobre la incitante novedad de una conciencia súbitamente arrastrada hacia lecturas imprevistas y goces inéditos, y que por lo tanto deben plantearse sobre la marcha otras pautas de sensibilidad, e incluso otras estructuras n-dimensionales, para ubicar sus nuevos códigos perceptivos, en lo literario, pictórico, musical, arquitectónico, social, cosmológico, etc.
Algunas incógnitas se fueron develando, a veces insensiblemente, en los años que median entre aquel viejo encuentro en el Di Tella y esa mañana orillando el mediodía. En mi caso, estas proyecciones tan estimulantes como los sistemas que simulan la actividad cerebral sin separarla de nuestro cuerpo entero, la recuperación de hipertextos, la posibilidad de una medición de la entropía cultural, el arte en el ciberespacio, lo que va de Wittgenstein y Pierce, el propio pensamiento semiológico y la acción sociológica hacia la expansión de una filosofía porvenirista, son entre otros temas, las claves de estas últimas dos décadas.
Reinstalar esta perspectiva de análisis con un paradojal retroceso hacia instancias mas arcaicas, apelando a la memoria de las mitologías precolombinas, greco-latinas y orientales, desplazadas incluso en sus raíces y resonancias más profundas, es desconocer los nuevos mitos del milenio que adviene. Estos mitos ya están catapultados hacia un emprendimiento imaginativo y una humanización de los avances científicos, tal vez como la posibilidad gravitante de realizar y enaltecer nuestra propia potencialidad en un mundo conflictivo y amenazado por la degradación. Tras algunas respuestas perentorias, la potabilidad de ideas extremas y gravitantes están cargadas de un nuevo "élan" histórico, aunque se percibe todavía, la subsistencia de los límites que imponen las añejas definiciones absolutas.
En toda verdadera obra de arte prevalece, en definitiva, su presencia, su esencialidad estética y, finalmente, la inmanencia que la constituye como tal en relación con otros sistemas de la polivalente creatividad humana. Frente al minimal art, el arte conceptual y específicamente las instalaciones realizadas "in situ", Octavio Paz opina que si la pintura debe convertirse en discurso, es preferible optar por la palabra, que es en definitiva la que posee las auténticas brújulas privilegiadas de la discursividad.
Otra cosa es cuando prima la materialidad del precio financiero sobre las cualidades y la naturaleza artística de la obra, de cualquier disciplina, desplazando su valor de uso más profundo. En suma, cuando la vanguardia se convierte en productora de expresiones para museos que se convierten, a su vez, en archivos patrimoniales, olvidando que la obra debería ser ante todo, energía, centro de irradiación y fuente vital de comunicación humana. Esto apunta, entonces, a otra sintonía a tener en cuenta: la conjunción de desenlaces y opciones que modifican la realidad y el arte ciudadano, un fusión vigorosamente puesta en contracto por lo social y por el mercado.
A principios de este año la fundación del grupo Tevat, conjuntamente con el semiólogo José García Mayoraz y el ingeniero electrónico Ladislao P. Gyori, se vertebra con la vanguardia argentina de arte Madí, e intenta orientar nuestra cotidianeidad, incluyendo la diversificación de tecnologías y estructuras y sus ramificaciones informáticas; los eventos de unificación de teorías, los advenimientos interculturales y metasemióticos, y la R.V. prescindiendo de la inmersión mecánica.
Pero en profundidad, el arte y los mitos interactúan en un continuum que va más allá de toda redundancia. Están –en definitiva–, vitalmente impregnados de predicción y universalidad.
Diario La Nación, Buenos Aires, 1994.
Poesía
El azar corregido (fragmento)
Hubo una primera lluvia
me llevé las pisadas del hombre al espacio
pregunten por mi mediodía
por la red del mundo
por un apellido del amor
por el hueco de mis manos
Buenos Aires, 1940
Intuición alrededor de la gesta
La nebulosa interminable se arrastra donde hay nota y astro ineludible
el torrente puede asistir a las ansias veraces del tímido juicio infantil
como un himno boreal
como una gota acunada a toda velocidad
que provoca la catástrofe de su arquitectura
devuelve al caos su presagio
y al exaltado enigma que medía si hay un poco de lugar
si hay alguien que dice con alegría habitante
aluvión fiel de la esfera que apaga el vértigo
de la gruta al átomo
Buenos Aires, 1944
Densidad del Paisaje Abandonado
Más aún
arco diferente reemplazo de las partes
el espacio un pequeño espacio
del sáfico alcafón
equinar rodaje del gesto no
se está dispuesto
educación inicia atravesado por la costa
dirige horda que dirección
"clase de mapas y límites" (descriptiva)
jeroglífico ontogenia
algunos peldaños
captura al nivel del juicio
inmensa cercanía civilizada
gratis
no contestan geografía tierna
estadística dispersión
que recompensa el objetivo
no hay duda es considerable
la indiferencia vigor biográfico
grado ensaya homenaje
cadenitas
promedio retención durable
latitud 0'08791
Buenos Aires, 1944
Pedestal de agua (fragmento)
Estoy cómodo con detonar las nubes
y no deseo otra cosa
que descalzarme
y convertir todo esto
en una playa de arenas tibias
grano fino y mar rompeolas.
Buenos Aires, 1944
Reanudado (fragmento)
Este instante de una duración ardiente
se multiplica en los sostenes del aliento
en la asimilable hegemonía de la realidad
ya vuelvo
más claro?
échele Kosice.
Buenos Aires, 1944
Cuerpo de agua
Mi cuerpo es hidrocinético elegido del agua por aclamación
es un simple eslabón de la especie
pero desafiante
un ardid de la naturaleza con embriaguez de infinito
a pesar de tan poco.
Mi suma anatómica está subordinada
a un exceso hidroespacial inagotable
envolvente cálido en sus articulaciones flexibles
sólo un desequilibrio de origen y semejanza
sostenido volumen lamido por oleadas de pasión
Cuerpo traslaticio y desterrado
habitante antigravídico que puso en penitencia el suelo
ondulante y diverso prevalece mi opción y mi número
la química instintiva surgente de mis estallidos
el estrépito de mi yo en mis arterias
es mi cuerpo inmediato visceral
que busca la transparencia y los elementos no descubiertos
y tiene en sí mismo lecturas sensibles
que podían inclinar el eje de la tierra
es decir de las aguas.
Esperando el agüita de sol y luna
como una solitaria ráfaga flotante
mi anticuerpo es de primera necesidad
como los hoyuelos del átomo y las constelaciones
como mis genes y su inveterada frecuencia
para franquear la sensualidad de la térmica
y los remolinos proféticos
vuelo querible que se evapora con soberbia
para volver.
Buenos Aires, 1952
El agua desde el aga (fragmento)
Entre mi edad y el mundo del agua
hay una habitación cotnagiosa
y no por semejanza como als tendenciosas gotas de agua
que tienen su cohesión por simpatía
ya que la acumulación es su verdadero culto
el agua casi siempre está desperezándose de su letargo
por ello tiene sus propios incendios
sus efectos ondulatorios e ilusivos
y su inspiración que emana de su comopnente en aire
su inmunidad vive desatada en el mar
-su primer dolor fueron las orillas
y el desenlace la removida lágrima del cosmos hecha océano- retengamos estas aguas preintelectuales
erguidas en su dicción y su contradicción
sin la rigidez de cuarenta mil años
de art antihidráulico
la piel del agua no es pareja como se supone
entre sus mulgos y sus nalgas su espesor se diversifica
allí lo impalpable es vértigo inmersión remolino
incita rehacer el agua a cada millonésimo de hidrosegundo
su certidumbre es su carga afectiva y su dilapidación
en estos tiempos de hidroespacio
el agua todavía está traducida incorrectamente
pero desde ahora sabemos que el agua y la lluvia
van adheridos a mi nombre
el agua no merece su halo prestado
su petulancia burbujeante
Buenos Aires, 1966
Quinto Acontecer Ehliestar
Me asomo a los sentidos pulsionales
¿qué haré?
siento el olor a polvo de constelaciones
oigo la estela de su silencio
que ehliestar confunde con un tragaluces
El agua sabe leer y escribir
qué sucede?
son los briosos despueses?
estoy abanderado por ehliestares sin sentido?
Buenos Aires, 1972
Sobre Kosice
El comité Réalités Nouvelles ha llamado a través del mundo y ha hecho una buena cosecha de cuadros y objetos. La curiosidad extranjera ha sido el envío del grupo argentino Madí, que dirigen Kosice y Rothfuss a tambor batiente. ¿Cómo definir sus hallazgos? El arte rompe los cuadros de cuatro ángulos rectos. Es brutal, bárbaro, insolente, totalmente nuevo. Están orgullosos de su estilo. Buscan salir de la "oscuridad" y protestar furiosamente contra las reglas de la abstracción. Se puede amar a semejante juventud.
Pierre DescarguesExposición Arts, Réalités Nouvelles — París, julio de 1948Debo expresarle toda mi alegría al observar la eclosión del Movimiento Madí en Argentina. Ustedes aportan un maravilloso esfuerzo, pleno de juvenil frescura, al arte constructivo. Esto augura un hermoso porvenir al arte cultivado lejos de París. Les recomiendo continuar siendo tan personales como en sus comienzos.
Frantisek KupkaCarta a Kosice — París, marzo de 1949Estoy muy agradecido por la atención que nos ha dispensado a mí y a mi obra. He recibido su carta y los tres ejemplares de la revista Arte Madí Universal. Le adjunto dos fotografías para el próximo número de la misma. Le reitero, como ya se lo expresé recientemente, mi más profundo interés por sus esculturas y por las obras de sus compañeros del grupo Madí.
Antoine PevsnerCarta a Kosice — París, febrero de 1952En el transcurso de los últimos diez años hemos tomado conciencia de las actividades del movimiento Madí en Buenos Aires y apreciado el rol preponderante que desempeña Gyula Kosice en el seno del mismo. Durante las exposiciones de arte abstracto argentino organizadas por el grupo Madí en París, hemos podido admirar la vitalidad que en ellos alienta y el admirable sentido de cooperación internacional que los anima. El autor de las conversaciones agrupadas bajo el título "Geocultura de la Europa de hoy" es un profundo conocedor de las corrientes de arte contemporáneo, su personalidad sobresale, esencialmente, por su condición de escultor y sus reconocidos méritos de escritor. A través de los escritos de Kosice se ha conseguido crear un sentimiento de unidad entre los artistas y nuestros países tan distantes.
Herbert ReadPrólogo de Geocultura de la Europa de Hoy — Ediciones Losange, Buenos Aires, 1957Sus esculturas no representan evidentemente nada, ellas existen. Son creaciones libres, concretas, construcciones o funciones puras, ejecutadas preferentemente en plexiglás o en metal ligero. Ellas expresan la fuerza, la voluntad y el deseo del hombre de conseguir una victoria sobre la existencia y transformarla. Sus poemas ensayan asimismo la liberación de las construcciones habituales. Las palabras no deben solamente aportar al sentido de la frase, sino poseer un valor como objetos propios, concretos. Los poemas de Kosice están escritos en español y dan a veces la impresión de estar compuestos en otra lengua; son inasibles, abstractos y lejanos. Kosice desmiente que sean difíciles o complicados: son solamente poco comunes, diferentes.
Arthur LundkvistEstocolmo, 1960Lo que interesa a Kosice es el espacio habitado por el hombre: la Ciudad. En adelante, para su arte, se abren las promesas de las multidimensiones, dicho de otro modo, las funciones-arte en todos los sectores de la vida moderna. Es por el agua y el movimiento, del cual Kosice forma parte, que el nuevo pensamiento plástico estará presente en las extensiones físicas del mundo, en las prolongaciones infinitas de la conciencia universal.
Victor VasarelyParís, 1961Él trabaja siguiendo una línea que posee una tradición particular, la línea de los constructivistas, que es probablemente el movimiento más original y el más dinámico de Buenos Aires; él es desde hace ya largo tiempo el padre de esta muy interesante corriente de acento constructivista. Si entramos en este orden de consideraciones debo decir francamente que encuentro a Kosice más interesante que a Max Bill. Encuentro que Kosice con sus esculturas provoca un fenómeno interesante en el plano internacional, en esta línea, en esta corriente, no podría indicar un mejor representante. Kosice está a la cabeza de este movimiento, no solamente en la Argentina, sino incluso, hasta donde yo conozco, en los otros países. Evidentemente es un artista que puede ser calificado en el plano internacional.
Giulio Carlo ArganExtractos de las opiniones del Jurado del Premio Di Tella — Buenos Aires, 1962(…) Es un hombre que ha encontrado un lenguaje muy personal y también –si se puede decir– totalmente de nuestra época. Es un artista que no debe su desarrollo a sus predecesores. Es evidente que tiene cierto parentesco con Gabo, pero uno muy superficial (…). Kosice llega muy lejos. Sí, estoy de acuerdo con las palabras de Argan, él ha dicho exactamente lo que yo hubiera querido decir.
James Jonson SweeneyExtractos de las opiniones del Jurado del Premio Di Tella — Buenos Aires, 1962Fue necesario que un día, un joven enérgico y sensible se inclinara sobre el agua, desde siempre recostada sobre la tierra, y tomándola por debajo de sus hombros, la ayudara a levantarse, a enderezarse, a aprender a no siempre aplanarse, a mantenerse a la altura de nuestros ojos; luego, sin obligarla a perder nada de su cualidades de frescura, limpidez, deslizamiento, con el mayor respeto, sin petrificarla en absoluto, ni inducirla a ninguna mitología preconcebida, transformará su humildad nativa en valentía hasta alcanzar su monumentalidad: el fin, nos permite gozar a la vez de su carne, su volumen y su mirada. Esto es lo que nos aportó Kosice. Sí, ya algo más que la esperanza de eso.
Francis PongeParís, 1964El agua debía volverse más tarde materia estética y potencia trascendente. En la amplitud de este elemento liberado de sus trabas gravitatorias, Kosice nos ha hecho perceptibles el movimiento puro y toda la gama de reflexiones y refracciones cromáticas de la luz.
Frank PopperParís, 1964El arte de Kosice es el arte de hoy y el de mañana. Es el fruto de la imaginación, una imaginación absolutamente libre, una imaginación ingeniosa, industriosa, a la medida de las formidables posibilidades de nuestro universo actual.
Jean CassouParís, 1964Kosice ha concretado esa integración del agua en sus esculturas con una maestría excepcional y ha abierto caminos extremadamente ricos en posibilidades de desarrollo.
Nicolás SchöfferParís, 1964¿Viviremos un día en la Ciudad Hidroespacial? Kosice ha imaginado ciudades aéreas, en un mundo en el que el espacio y el tiempo, la luz y el agua se conjugan con lo fantástico y lo poético.
Pierre CabanneParís, 1964He seguido a Kosice desde sus primeras experiencias. Su obra participa del encanto de la fantasía científica y de la seducción del juego inteligente. Y, ¡quién sabe!, quién sabe si sus acuáticos volúmenes y sus chisporroteos luminosos no encierran una forma nueva, arcana, de misticismo, un modo inesperado de "contemplar".
Manuel Mujica LáinezBuenos Aires, 1964Kosice, con su gran hidromural cinético y sonoro de la galería Embassy Center ha llenado un vacío. Pocos artistas tienen antecedentes y méritos como los de Kosice para brindarnos una colaboración de alto nivel. Con esta obra se le ha dado la oportunidad (oportunidad que por otro lado le han retaceado) de mostrar y hacer pública esta verdad. Kosice es uno de los grandes artistas mundialmente importantes en el arte contemporáneo.
Antonio BerniBuenos Aires, 1967En el espacio-tiempo físico y mental así definido, se desenvuelve el último mensaje de Kosice, una invitación al viaje supremo del humanismo tecnológico, un llamado a sentir mejor, a ver más alto y más lejos, un llamado a vivir mejor. En este momento donde la duda es cultivada como un valor por aquéllos que le tienen miedo al peso de la Historia, el coraje moral y el entusiasmo de Kosice merecen ser saludados: es lo que hago públicamente hoy. Gracias, Kosice, vives en lo maravilloso, es decir en la plena humanidad de nuestro futuro.
Pierre RestanyCatálogo Exposición La Ciudad Hidroespacial, Espace Pierre Cardin — París, 1974Estamos en presencia de una de los escultores más importantes de nuestra época. Kosice esculpe con el agua, en cascada o jet, ésta burbujea y rebota en el plexiglás. Poeta de la transparencia de la fluidez Gyula Kosice fue el primero en integrar un elemento natural en el dominio del arte. (…) Sin embargo su rol de precursor no es fácil de reconocer por la simple razón de que habita a 10.000 kilómetros de un centro artístico como París o New York. (…) En 1946, Kosice expone escultura construidas con tubos de gas neón. Quince años más tarde otros redescubrirán este material, cuando Kosice ya había encontrado su camino definitivo: unir el agua y la luz, el movimiento y la transparencia (…). Si viviera en París su obra estaría emplazada entre los móviles de Calder y las máquinas de Tinguely.
Otto HahnL'Express Nº 1223 — París, 1974Gracias Gyula Kosice por su publicación la Ciudad Hidroespacial, la que encuentro fascinante. La tengo en mi oficina para poder observarla de cuando en cuando y maravillarme. Nada, por cierto, es imposible. Todos nosotros, los que vivimos nuestros sueños en el Espacio, lo sabemos. Sepa que admiro lo que veo en su libro, y que le deseo lo mejor junto a sus propios sueños en los años venideros.
Ray BradburyCarta a Kosice — Los Ángeles, 1980Si la creación es una aventura genuinamente comprometida y riesgosa, este talento desaforado y eternamente insatisfecho es un ejemplo que conviene recomendar y tener en cuenta para tiempos de hambruna imaginativa. Kosice necesitaría cuatro o cinco vidas complementarias para retirarse, sin demasiada convicción, a cuarteles de invierno, y todavía podría asombrarnos con un imprevisto as creativo en la manga. Valdría la pena sobrevivirse para asistir a ese prodigio y a esa alegría.
Jorge B. RiveraBuenos Aires, 1982Estoy una vez más sentado frente a Gyula Kosice. Treinta años han transcurrido desde nuestros primeros diálogos, pero el tiempo ha resultado ineficaz para atemperar esa vehemencia, ese entusiasmo, ese gesticular de Kosice en un afán de mantener los compases que le impone el ritmo de sus propias ideas. (…) Es menos lo que se lo ha combatido a Kosice que lo que se le ha escatimado en términos de elogios que debieran ser infinitamente mayores que los que nosotros, los argentinos, debemos otorgarle en comparación con las satisfacciones que tuvo afuera. Tal vez sea parte del destino de los verdaderos creadores, de los que como Kosice marcaron el gusto y la apreciación de una época a partir de sus mismos comienzos.
Rafael SquirruBuenos Aires, 1989Si bien Gyula Kosice es el motor organizador del movimiento Madí rioplatense, editor de la fascinante revista Arte Madí Universal y creador de la mayor parte del estilo y del lenguaje peculiar de Madí, no obstante merece ser considerado aparte del grupo principal. La producción de Kosice está marcada por conceptos utópicos interestelares, que permanecen constantes desde su declaración en Arturo: "El hombre no ha de terminar en la Tierra", pasando por su proyecto de Ciudad Hidroespacial, hasta sus esculturas recientes. En Kosice existe una reacción casi biológica contra el arte tradicional, combinada con la negación a diferenciar arte y vida.
Gabriel Pérez BarreiroCatálogo Exposición Argentina 1920-1994, Museo de Arte Moderno — Oxford, 1994Cuando la creación está animada por vínculos invencionistas, su orden expresa y proyecta otras fonéticas. Es el caso de Gyula Kosice: un inventor, un taumaturgo, un porverinista que celebra, en cada una de sus obras, la idea de un universo nuevo. Kosice es un incansable buceador del espacio. Con ánimo constructivo, con visión planetaria, con audacia y a la vez con sigilo de demiurgo, logra una dimensión original de ese espacio que tanto ha indagado/penetrado/proyectado, en una formidable ecuación de cientos de obras de todas las medidas y todas las materias. Su historia artística es, sin duda, la historia de un trabajador que sabe bien dónde late la forma, cómo hacer para que la materia palpite, en qué medida el movimiento genera (por sobre la energía) el vitalismo que convoca alojo. El hidrocinetismo es su base estética, el presupuesto sobre el cual ha afirmado una teoría, un nuevo diálogo entre los cuerpos, otra dimensión objetual. Está en sus trabajos el irredento espíritu kosiciano de cinética, luz, agua, neón, plexiglás, acero […] Un artista del cual el propio Vasarely afirmó: "Es por el agua y el movimiento del cual Kosice forma parte, que el nuevo pensamiento plástico estará presente en las extensiones físicas del mundo, en las prolongaciones infinitas de la conciencia universal." Palabras proféticas para un creador que, a los 85 años, continúa desarrollando una obra de renovados vitalismos.
Jorge Taverna IrigoyenBuenos Aires, 1999Esta vocación por una reforma del ser humano a partir de la creación artística anidaba ya en el joven Kosice desde la época de Arturo, siguió con la fundación de Madí y luego en las expresiones de arte cinético y la notable Ciudad Hidroespacial, cuya significación continúa en la profecía y la cosmogonía poética de notable vigencia en nuestros días.
Victor MassuhBuenos Aires, 1999